Maravillas de Tailandia

Tailandia: reino de maravillas

Aromas, ritmos, latidos… y tierra es lo primero que filtra tu cerebro con la primera pisada en suelo tailandés. Exótica y tropical, acogedora y festiva, culta e histórica: pocos países pueden presumir de ofrecer al viajero tanta diversidad como la que hay en Tailandia.

Destino favorito tanto de mochileros como de turistas ‘cinco estrellas’ GL, de amantes de la playa y de apasionados de la gastronomía y cultura; Tailandia resplandece en todo.

Así es Tailandia. Y por si aún tienes más dudas, te dejamos seis razones por los cuales deberías visitar uno de los lugares más hedonistas de la Tierra:

  • La cocina thai

Una de las principales razones para decidir viajar a Tailandia, además de las playas del sur, es por su extraordinaria gastronomía; una cocina que encuentra un equilibrio entre los sentidos del gusto fundamentales con matices dulces, salados, ácidos y en ocasiones amargos.

Y dentro de la cocina thai hay que destacar el plato más conocido: el Pad-Thai, un salteado en wok con fideos de arroz con huevos, salsa de tamarindo, salsa de pescado, pimiento rojo, y una combinación de brotes de soja, gambas, pollo o tofu, decorado con cilantro y cacahuetes picados. ¿A que suena bien?

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  • La amabilidad de la gente

Parece un tópico pero es la absoluta realidad. La amabilidad de los ciudadanos tailandeses les lleva a saludarte siempre con una sonrisa de oreja a oreja y haciendo una pequeña reverencia hacia delante juntando las manos. Si el que saluda es un hombre dirá “sà-wát-dii krhàp” y si es una mujer, “sà-wát-dii kaa”.

Es un sonido que se repite tan a menudo que pronto te sorprenderás a ti mismo utilizando la misma expresión.

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  • Los templos

Su arquitectura es una explosión de colores brillantes que combina el pan de oro, rutilantes cachitos de porcelana china, animales mitológicos, exuberante vegetación, guerreros e imágenes sagradas de Buda.

Solo Bangkok ya alberga unos 400 templos, algunos de visita obligada como el Templo del Buda Dorado (Wat Traimit), con su gran escultura de más de cinco toneladas de oro macizo; el Templo del Buda Reclinado (Wat Pho), con una impresionante estatua de 46 metros de largo recostado o el Templo del Buda de Esmeralda (Wat Phra Kaew).

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  • Los masajes

Si esperas quedarte dormido mientras te dan un masaje tailandés, lo llevas claro. El verdadero masaje tradicional duele. Los expertos en este arte alivian la tensión de los músculos ejerciendo presión con las manos y ciertas posturas de su cuerpo. ‘Bao-bao’, si necesitas que bajen la intensidad mientras te amasan.


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Los tres tipos de masajes más típicos son el “thai massage”, que es el más tradicional e intenso; el “foot massage” o masaje de pies; y el “oil massage”, que es un masaje con aceite mucho más relajante.

  • Los mercados

Pasear sin rumbo por los mercados asiáticos, independientemente de que tengas la intención de comprar o no, es una fantástica manera de conocer Tailandia a través de sus sonidos y bullicios, olores y sabores, cantares y decires. Un recorrido por sus puestos callejeros que nos dice mucho de la cultura y esencia del país.

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  • Los paisajes

Paisajes de todas las tonalidades de verdes que puedas imaginar. Templos salpicando valles rodeados de montañas que parecen esculturas. Recintos arqueológicos donde sentirse como Indiana Jones. Playas enmarcadas en paisajes imposibles.
Estos son solo algunos de los paisajes que te esperan conocer.

  • Las playas

Todo lo anterior está genial, no vamos a negarlo, pero, ¿de verdad has pensado en una Tailandia sin esas playas de aguas cristalinas y de color turquesa que a todos nos vienen a la cabeza?

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No podrás cerrar los ojos durante tu estancia: por curiosidad, por asombro o por incredulidad. Ya sea en la jungla, al verte envuelto por frondosa naturaleza de edad gastada. O entre el caos ajetreado de Bangkok. O contando las olas del Índico en una playa de Phuket; lo que sí está claro es que: Tailandia, tierra de maravillas.