Los faraones más importantes del Antiguo Egipto

El Antiguo Egipto fue una de las civilizaciones más fascinantes que ha existido jamás. Nacida a orillas del Nilo, esta cultura destaca por sus maravillas arquitectónicas, muy adelantadas a su tiempo que, actualmente, seguimos sin saber exactamente cómo se construyeron.

Durante los milenios que reinaron sobre el país africano, había una figura que destacaba sobre todas las demás: los faraones, los reyes de Egipto. Considerados dioses que gobernaban en la tierra, vivían rodeados de lujos y comodidades inimaginables. En este artículo te hablamos sobre algunos de los faraones que han pasado a la historia como leyendas vivientes.

Tutankamón

Busto de Tutankamón, uno de los faraones de Egipto

A pesar de que su reinado fue corto (1336 a.C. – 1327 a.C.) y no destacó especialmente entre sus contemporáneos, Tutankamón es sin duda uno de los símbolos actuales del Antiguo Egipto. El joven faraón devolvió a su pueblo la religión politeísta tras la imposición del monoteísmo llevada a cabo por Akenatón.

Tutankamón pasó a la historia varios milenios después de su muerte, cuando los exploradores encontraron su tumba. Los británicos quedaron fascinados por la cantidad de joyas y tesoros que albergaba esta tumba, no solo por su belleza, sino también por su valor histórico. Gracias al descubrimiento de esta cueva funeraria sin profanar, hoy en día podemos conocer cómo vivían los ciudadanos de esta fascinante civilización.

Otro de los motivos que hicieron que el joven faraón saltara a la fama fue la llamada Maldición de Tutankamón, ya que varias de las personas que colaboraron en el descubrimiento de su tumba fallecieron poco después. A pesar de que hoy día está demostrado que esto era un simple mito, durante los años 30 los periódicos llegaron a atribuir muchas muertes a este fenómeno.

Amenofis III

Convertido en faraón con tan solo 12 años, Amenofis III es uno de los grandes faraones de Egipto. Fue tan importante que, milenios después, se le consideraba una deidad secundaria, conocida como Amenofis hijo de Hapu.
Mantuvo la grandeza del imperio gracias a su astucia, su gran diplomacia y sus matrimonios, como el que contrajo con la reina Tiy, que tuvo un rol imprescindible durante su reinado. Además, durante su reinado se llevaron a cabo construcciones fantásticas, entre ellas su gran templo en Tebas, el más grande del país, puertos, canales y mucho más.

Ramsés II

Es, sin duda, el faraón más grande del Imperio Nuevo. Su reinado duró 66 años (1279 a.C. – 1213 a.C.), durante los cuales construyó fascinantes ciudades y grandes templos, como el famoso Templo de Karnak y una de las maravillas arquitectónicas más impresionantes del mundo: el Templo de Abu Simbel. Los historiadores aseguran que tuvo decenas de esposas y concubinas, con las que tuvo cientos de hijos e hijas. Se cree que murió con aproximadamente 90 años.

A pesar de que le enterraron en una tumba fascinante que pertenece al Valle de los Reyes (KV7), su momia se trasladó a un escondite para evitar que los saqueadores dañaran su cuerpo. Hoy descansa en el nuevo Gran Museo Egipcio.

Cleopatra VII


A pesar de que nos imaginamos a Cleopatra como una reina egipcia tradicional, esta faraona no era egipcia, sino macedonia. Casada con su hermano Ptolomeo XIII a los 110 años de edad, fue la última reina de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto. Era considerada una de las mujeres más bellas de su época, además de ser culta, inteligente y diplomática.

Durante su reinado, Egipto estaba dominado por Roma, por lo que tras diversas rencillas y guerras, esta famosa faraona acabó teniendo un romance con Julio César. De esta relación nació Cesarión. Tras la muerte del emperador romano, se casó con Marco Antonio, con el que tuvo tres hijos. Tras la derrota de ambos a manos de Agripa, la reina se suicidó dejándose morder con una serpiente venenosa.

Keops, Kefren y Micerino

Pirámides de Giza

Estos faraones deben su fama mundial a la Pirámides de Guiza, una de las Maravilla del Mundo Antiguo.

Keops reinó entre los años 2589 a. C. y 2566 a.C. y destacó por sus estrategias militares. A pesar de todo, existe una leyenda negra alrededor de su figura: la leyenda dice que su deseo de completar la pirámide de Guiza era tal que prostituyó a su hija para financiar los costes.

El reinado de Kefrén se extendió entre el 2547 a.C. y el 2521 a.C., durante el cual construyó su pirámide junto a la de su padre, Keops. Además, se dice que el rostro de la Gran Esfinge es el suyo.
Micerino era el hijo de Kefrén y era considerado un rey bondadoso, ya que abrió los templos al culto que habían sido cerrados por su padre y su abuelo.

Hatshepsut

Se la recuerda como una de las pocas mujeres faraonas del Antiguo Egipto. Asumió el trono tras la muerte de su marido Tutmosis II, hasta que su hijastro Tutmosis III alcanzase la mayoría de edad, pero, una vez Tutmosis tuvo edad suficiente para ser faraón, la reina no renunció al poder y ambos gobernaron conjuntamente.
Construyó el templo de Deir el-Bahari, uno de los más impresionantes del Valle de los Reyes.

Akenatón

Akenatón ha pasado a la historia como el faraón hereje. Durante su reinado impuso un modelo religioso monoteista, con el dios Atón (dios del Sol) en el centro. Esto y el traslado de la capital a Amarna (antigua Ajetatón) dieron inicio al Periodo de Amarna. Estos cambios no duraron mucho, ya que tanto ni el pueblo ni el culto de Amón estaban dispuestos a aceptar la nueva religión.

Estos son algunos de los faraones más importantes del Antiguo Egipto, a los que debemos el fascinante legado tanto cultural como arquitectónico. Existen muchos más gobernantes destacados, como Amenemhat I, Seti I, Narmer o Menes, que dieron forma a una de las naciones más destacadas de la Antigüedad.