UZBEKISTÁN: POR QUÉ VISITAR EL CORAZÓN DE LA RUTA DE LA SEDA

Uzbekistán es un país en auge. Ya existe un considerable número de viajeros que quieren visitar este fascinante escenario de cuento que se erige como epicentro de la Ruta de la Seda. ¿Cuáles son los motivos por los que visitar Uzbekistán? Te explicamos algunos de sus principales atractivos.


Su impresionante y majestuosa arquitectura uzbeka

Madrazas, mausoleos, mezquitas, palacios, minaretes… la diversidad y riqueza arquitectónica de este país no tiene parangón en el mundo. El prestigioso triángulo mágico del país formado por Samarcanda (también Samarkanda), Jiva (Khiva) y Bujará (Bukhara) consta de varios atractivos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. De hecho, pasear por sus calles es casi como introducirse en una novela histórica donde tú eres el protagonista.

El minarete de Kalta Minor, la mezquita de Kalón, el Gran Tamerlán, la necrópolis de Shaki Zinda, son sólo algunos de los emplazamientos únicos que encontrarás cuando visites sus principales ciudades. Cúpulas azules, fascinantes mosaicos, fortalezas mayestáticas… ¡todo un mundo por descubrir si te gusta el turismo cultural y monumental!

Las cúpulas azules y los mosaicos de ensueño te dejarán con la boca abierta.

Su carácter multiétnico

Uzbekistán formó parte de numerosos imperios a lo largo de la historia y esos periodos han quedado marcados en su cultura y paisajes: desde el imperio Corasmio antes de la Edad Media hasta el dominio persa, chino, mongol o ruso.

Su carácter epicéntrico ha sido reclamo para numerosos emigrantes que trataban de buscarse la vida en una reconocida ruta comercial en Asia donde, entre otras cosas, se comercializaba con cerámicas, pieles, especias, perfumes, piedras preciosas, cristalería, pólvora o papel.

Actualmente, la etnia predominante es la uzbeka, y el uzbeko es el idioma oficial. La religión predominante es la musulmana sunita. Para la comunicación interétnica, el idioma principal es el ruso y, en menor medida, el inglés.

 

Sus pintorescos y ajetreados mercados

Los mercados de Uzbekistán son centro neurálgico de la vida social uzbeka.

Mercados abiertos o cerrados, pero siempre con un encanto especial por su dinamismo y tráfico de gente, forman parte del paisaje urbano en las poblaciones uzbekas. Siglos de mercaderes, artesanos, compradores, tenderos, camellos, caballos… encuentran su herencia en los mercados de las ciudades uzbekas.

En ellos se regatea, pero no se realiza tanto y de forma tan prolongada como en otros países (como en Turquía o Tailandia, por ejemplo). La combinación de artesanías, piezas textiles, comida y flores expuestas al público y a disposición del viajero sorprenden a cualquiera y es otra de las razones por las que visitar Uzbekistán. El Chorsu Bazaar de Tahskeent o el Central Bazaar de Samarcanda son visitas ineludibles.


Uzbekistán: el país de Aladdin, Simbad y Las Mil y Una Noches

Hacer realidad un escenario que normalmente sólo habita en nuestra imaginación es una experiencia sensorial. Si te apasionan los cuentos clásicos, las leyendas milenarias y las historias de tradición oral, te habrás imaginado escenarios como los que vas a encontrar en Uzbekistán.  Y es que La Ruta de la Seda no ha sido solamente una ruta comercial, también ha sido una ventana a la sabiduría popular, donde la influencia de tantas culturas y tradiciones aportan conocimiento, tolerancia y respeto a las diferentes creencias y tradiciones posibles.

Las vistas aéreas de Jiva (Khiva), antigua capital histórica de Corasmia.


Sus fábricas verdaderamente artesanales 

Ropa, alfombras, papel artesanal, entre otros. La tradicional forma de tratar la seda aún tiene su auténtica manifestación en el Valle de Fergana y en algunas poblaciones del país. Margilán es la ciudad más célebre en este sentido, pues alberga la fábrica de Yodgorlik, donde se realizan las sedas con la legendaria técnica khan-atlas.

En estos destinos podrás ver cómo el proceso de manufacturación sigue prácticamente idéntico a los realizados en tiempos pretéritos. Este país es, además, uno de los principales exportadores de algodón del mundo. Si te gusta lo artesanal y único, este es definitivamente una buena razón por la que visitar Uzbekistán.

 

Las tradicionales yurtas en el desierto uzbeko

Haciendo de la sencillez una virtud, y en contraposición a las enormes joyas arquitectónicas del país, las yurtas, construcciones artesanales de los nómadas uzbekos para desplazarse en el desierto, también forman parte del encanto de Uzbekistán. Hay que tener en cuenta que las temperaturas extremas del desierto obligaban a los nómadas a tener casas móviles, pues debían resistir nevadas y temperaturas muy altas en verano. Su construcción tradicional la conformaban varios tipos de pieles dispuestas sobre una estructura de madera y alfombras en su interior.

La tradicional Yurta ha ido evolucionando y convirtiéndose en un espacio destinado al viajero.

En la actualidad se han establecido campamentos de yurtas fundamentalmente dedicadas a albergar viajeros (hay que tener en cuenta que ya apenas existen nómadas). Las yurtas se disponen en fila y suelen tener decoración estilo Kizijo. Los pocos campamentos que existen suelen estar dispuestos en paradas estratégicas, dentro de rutas propias del país.

 

Paisajes evocadores por los que visitar Uzbekistán

Aunque al hablar de Uzbekistán uno se imagina paisajes desérticos, como el que existe en más de la mitad del país, lo cierto es que también alberga valles fértiles de una belleza extraordinaria. El Valle de Fergana es uno de ellos: foco de tensiones a nivel histórico, lugar favorito de ladrones y merodeadores y hoy una encantadora región del país.

Es también reseñable el cementerio de barcos del valle de Aral -ahora seco después de un desastre ecológico fruto de la intervención del hombre-, en cuyo paisaje aparecen barcos oxidados y abandonados en medio de un desierto que una vez fue un mar y que ahora es una zona polvorienta y decrépita, pero al mismo tiempo impresionante.

Escenarios  - Por qué visitar Uzbekistán

Fotografía del cementerio de barcos, en Moynaq, hoy una ciudad con poquísimos habitantes. Flickr

Su pan y sus exquisitos «Plov»

El pan uzbeko es una de las señas identitarias del país a nivel gastronómico. Verás cómo se vende por todas sus calles, tiene muchas variedades y formas, y es de consumo habitual entre sus habitantes. Destaca por ser crujiente, por su brillantez y su sabor. Se realiza en el Tandyr, un óvalo con una apertura en la parte frontal y se sitúan las piezas de pan en su pared interior.

El pan uzbeko es, también, un reclamo turístico. Se le conoce popularmente con el nombre de Lepyoshka uzbeka. 

Gastronomía  - Por qué visitar Uzbekistán

El pan, una de las manifestaciones culinarias de excepción en Uzbekistán.

El plato nacional por antonomasia es el Plov, un guiso de arroz con carne de cordero y verduras, acompañado de numerosas especias y garbanzos. También hay muchas versiones de Plov, pero la tradicional se suele hacer en un enorme caldero llamado Qazan y en grandes cantidades, para ser degustado en reuniones familiares y encuentros entre amigos. No es sencillo de encontrar en los restaurantes debido a su larga y trabajosa preparación.

 

Su folklore y manifestaciones culturales

La música y los bailes en Uzbekistán son inimitables, pues contienen expresiones e influencias del chamanismo, el zoroastrismo y de la filosofía de Mazda. Varían de una zona a otra, y mientras en el Valle de Fergana se hacen con movimientos circulares y paso resbaladizo, en Bujará y Jiva se acompañan de percusiones.

También son muy peculiares no sólo los vestidos de danza tradicional, sino los que usan a diario las mujeres uzbekas, llenos de adornos y colores. Los hombres usan a diario el gorro tradicional y abrigos largos pero ligeros, típico de un país con esas temperaturas.

Danzas - Por qué visitar Uzbekistán

Las danzas uzbekas son muy variadas y difieren de una zona a otra.

Y como curiosidad, su deporte nacional es el Kurash, una especie de lucha libre en la que, sin patadas ni puñetazos, tienes que hacer que tu rival toque el suelo con la espalda.  


Su gente, razón por la que visitar Uzbekistán

La gente de Uzbekistán es curiosa, simpática, acogedora y amable a lo largo y ancho del país. No es extraño escuchar a viajeros que cuentan cómo la población local les invitan a comer, a hacerse fotografías con ellos o compartir cualquier momento. Y es que la apertura al turismo del país es relativamente reciente y, aunque el tráfico de turistas es continuo, están aún conociendo y experimentando su relación con habitantes de otras procedencias.

 

¿Y ustedes, viajeros, qué otros aspectos destacaríais como razón por la que visitar Uzbekistán? Si todavía no lo has hecho, puedes viajar allí con nuestros itinerarios a Uzbekistán.