Tesoros de Canadá, la reserva natural de Norteamérica

Canadá es el segundo país más extenso del mundo y la cantidad de atractivos que presenta es abundante a todos los niveles: culturales, sociales, medioambientales, etc. No obstante, muchos viajeros no saben qué priorizar cuando van a visitar el fascinante país norteamericano. Por ello, planteamos a viajeros y lectores algunos lugares imprescindibles que, más allá de las impresionantes cataratas del Niágara o las atractivas metrópolis de cabecera en el país, no pueden faltar en tu agenda. ¡Comienza el viaje!  

Algonquin Park

El primer parque provincial en Ontario, acoge y protege una biodiversidad natural de excepción, con el plus de espacios culturales y recreativos. Como uno de los parques provinciales más grandes del país, Algonquin cuenta con 7653 kilómetros cuadrados de extensión. Se trata de un lugar privilegiado para realizar actividades al aire libre y en contacto pleno con la naturaleza; sinónimo de diversidad y entretenimiento para todos los públicos. Aunque te parezca inverosímil, este parque ofrece más de diez tipos de actividades diferentes relacionadas con el disfrute de la naturaleza, con lo cual es prácticamente imposible aburrirse. Desde los clásicos picnics con acampadas, hasta recorrer sus impresionantes paisajes en un trineo con perros. Y, si eres de los que le gusta contemplar la fauna salvaje, en la frondosidad de este parque, puedes encontrarte especies como lobos, osos, patos o, incluso, tortugas gigantes.

La frondosidad es una característica principal del Algonquin Park.

Las 1000 islas

Entre Toronto y Montreal se esconde este conjunto natural de excepcional belleza que se ha bautizado mundialmente como Las Mil Islas. Realizar un crucero que navegue por un archipiélago de 1.864 islas dividido por la frontera entre Canadá y Estados Unidos en la desembocadura del río San Lorenzo, es una experiencia casi obligatoria. La variedad de islas que puedes encontrar es abundante, desde apenas unos montículos con una casa solitaria sobre el terreno, hasta islas de mayor extensión con castillos sobre sus superficies (en la fotografía, el Castillo de Boldt, el fortín de la Isla Corazón) o conjuntos con una zona artificial para disfrutar con amigos o en familia. En cualquier caso, para ser considerada una de Las Mil Islas tendrá que cumplir tres requisitos: Estar por encima del nivel del mar todo el año, tener al menos un árbol vivo dentro de la isla y una superficie mínima de 930 cm cuadrados. Como anécdota, en el trayecto puedes pasar de Canadá a EEUU, pues la región es compartida por ambos países. El paseo, por cierto, está lleno de curiosidades y leyendas locales que merecen la pena ser conocidas.

Una de tantas bellas postales que encontrarás en las 100 islas.

 

Valle Okanagan

Cuando nos imaginamos a nosotros mismos en Canadá, es muy posible que nos imaginemos rodeados de copos de nieve que caen a nuestro alrededor. Sin embargo, el Valle de Okanagan, debido a su situación geográfica, es uno de los parajes más cálidos de todo el país. Esto simboliza muy bien los contrastes del país. Durante los meses de verano, las ciudades que alberga el valle (Kelowna, Penticton, Vernon y Osoyoos) serán vuestras anfitrionas y se encargarán de acogeros cuando estéis agotados de tomar el sol en sus playas, perderos por sus viñas, nadar en el lago Okanagan, practicar vuestro swing en los campos de Golf o descender esquiando por las colinas del valle. Para los adictos al deporte rey canadiense, os gustará saber que la ciudad principal cuenta con su propio equipo de hockey sobre hielo: los míticos Kelowna Rockets.

Como dicen sus lugareños: “Es difícil saber qué cosecha está creciendo más rápido en este valle fértil y hermoso: los turistas o la fruta”.

¿Clima cálido en Canadá? Sí, claro que es posible, en el Valle de Okanagan.


Glaciar Athabasca 

En las montañas rocosas de Canadá, entre el Parque Nacional Jasper y el Parque Nacional Banff, yace el glaciar Athabasca. Seis kilómetros cuadrados de superficie helada en estado de regresión y otro atractivo natural canadiense que recibe multitud de visitas. De hecho, se trata del glaciar más visitado de Norteamérica y conforma uno de los seis brazos principales del campo de hielo Columbia. Gracias a su fácil accesibilidad, en su época de apertura sirve como refugio, cuenta con un restaurante en su superficie y se puede visitar mediante visitas guiadas. Los viajeros tienen la oportunidad de andar sobre una extensión legendaria, cuya antigüedad es de 10.000 años, y ser testigos del poder inexorable de la naturaleza. No se recomienda realizar visitas por libre, puesto que hay cierta peligrosidad y conviene realizarlo con profesionales debidamente preparados. Sin duda, una experiencia imprescindible para los viajeros más atrevidos y amantes de lo indómito.

Una prueba del proceso de regresión del glaciar

 

La encantadora ciudad de Victoria 

La capital de la provincia canadiense de Columbia Británica, situada al extremo sur de Vancouver, es una de las pequeñas urbes con más encanto del país. Con la reminiscencia del pasado colonial británico en su haber e influencias asiáticas e indígenas, esta sosegada ciudad de Canadá hay que vivirla y sentirla. De un patrimonio arquitectónico envidiable, la ciudad está orientada al mar y cuenta con cientos de actividades asociadas a la naturaleza. El puerto marítimo sirve como epicentro para visitar desde ahí los hermosos alrededores de Victoria, ofrece excursiones para ver ballenas o rutas culturales que explican su intrahistoria. Además, la ciudad consta de una comunidad de espíritu bohemio muy asociada a la cultura, y podremos disfrutar de actividades y manifestaciones de todo tipo.

Panorámica de Victoria.

Three Valley Gap

Una de las comunidades más singulares de la Columbia Británica. Este asentamiento se aposenta en un enorme y moderno resort de 200 habitaciones en mitad de una villa histórica, que supone una puerta de entrada hacia un tiempo remoto. Situados cerca de la popular autovia transcanadiense, al oeste de Revelstoke, reposan el chateau del lago y el patrimonial pueblo fantasma de Three Valley en el espectacular puerto de montaña de Eagle Pass. El espacio está rodeado por las poderosas montañas Monashee con sus cascadas naturales y las brillantes aguas del lago de los tres valles bañando la falda de la bahía del resort.

El impresionante conjunto donde descansan los viajeros que visitan la región.

 

Puedes consultar aquí nuestros itinerarios por Canadá.